
Hoy solo tengo 36 minutos, solo 36 minutos para relatar un echo de violencia y sangre que marco mi vida, que marco mi muerte, solo 35 minutos para contarles, para hacerles vivir el momento en el cual a mi me hicieron morir, son solo unos cuantos minutos para transportarlos a un tiempo distante y a un lugar no menos cercano.
Mi nombre no lo mencionare por que son pocos los minutos que me quedan para relatar, 34 para ser mas exactos, el sitio tampoco por que fue un lugar especial y contarle de ellos muchos otros minutos me haría gastar, sin mas detalles de presentación con 33 minutos comenzare la acción, fue de día, casi de noche, pero aun se asomaba el sol, tras un tejado de esos altos que abundan en la ciudad donde mi muerte ocurrió.
María Virginia me vio caer, Félix hacia mi corrió, la gente miraba con desespero como otro hombre muerte me dio, los motivos aun los desconozco, no se por que me mato, solo me quedan 30 minutos, media hora para contar lo que paso. Mi cuerpo ya no siente dolor alguno, solo siento la sangre que se desliza hasta llegar a mis pies, y es esa sensación caliente, (por que abran notado que es lo que sentimos al sangrar), pero también siento frío, mucho frío, igual al que algunos distinguen o llaman el frío de la muerte, ya me quedan solo 28 minutos, no es fácil escribir en estas condiciones, se me resbala el lapicero.
El rostro de mi asesino nadie lo vio, nadie sabia quien podría haberme echo esto, nadie ruido alguno escucho, solo 26 minutos me quedan así que prestad mucha atención, yo no culpo a nadie, solo al que a verme no se asomo, entre mas testigos queden mas culpables encontraran de esta acción, yo no veo mis heridas, aunque María describe que es solo un agujero en el corazón, a decir verdad el pecho no me duele pero en el cuello siento un pequeña ardor, escucho salir a presión gotas de sangre y se que no son las de mi corazón, creo q debo tener otro agujero cerca de mi oído, tal vez en el lugar del ardor, mandaron a traer una ambulancia, pero ¿para que podría servir? Solo me quedan 23 minutos y el hospital más cercano esta a 40 minutos de aquí.
Yo no vi a quien lo hizo, y a decir verdad no recuerdo muy bien lo que sucedió, solo se que estaba en mi casa, ¿seria esa mi casa?, Y al intentar salir alguien o algo me hirió, mi sobrino Félix dice que es esa mi casa, aunque algunos lo llaman hospital…. hospital de algo, no recuerdo el nombre completo, solo se que aquí no me gusta estar, mucha gente entra y muchos mas intentan escapar, Félix y María me visitan por semana, María dice q no debí hacerlo y Félix me pregunta que porque lo hice.. ¿Pero que hice?, ¿es mi culpa estar muriendo?
Solo me quedan 18 minutos y a María mí querida hija le pregunto: ¿Por qué he de estar yo, tu padre aquí y no contigo? Y ella me ha explicado (supongo que por la cercanía de mi muerte) que una enfermedad abate mi débil mente, a decir verdad no es solo una sino varias, que día y noche hace que de las horas un registro detallado yo haga, es una especie de fobia al tiempo, (hablando de tiempo me quedan 16 minutos) es un tormento por las horas cada sonar de la aguja segundera, hace que yo escuche ese sonido con tal agudeza que retumba en mis tímpanos y aturde mi cabeza, no es fácil vivir con eso pero le agradezco al cielo que también sufro de amnesia, ello hace mas ligero el sufrir de escuchar los segundos en mi cabeza, pero es un desespero contar por lo menos 60 (segundos) antes de que mi mente los olvide y los borre por completo, quedan 13 minutos, y he podido fijarme en algo.
Le he preguntado a Maria como es que mi lapicero, con el que escribo el registro de mi tiempo (mi fobia) hasta la mitad, de sangre se ha manchado, Maria me a respondido que con el dos heridas me he provocado. Ahora comprendo todo, yo mismo me he lesionado, un golpe al corazón y otro al cuello me he asestado, ya comienzo a recordar la angustia motivo por la que hace mas de 23 minutos esta decisión he tomado, bueno ya solo me quedan 8 y pienso y pienso mientras aquí tirado me desangro, a los 7 minutos la decisión de morir ya se ha mas que tomado solo me quedan 6 y con mi lapicero lleno de sangre las ultimas líneas estoy remarcando, ya no siento fuerzas para mantenerme despierto, estoy cayendo en un gran sueño pesado y lejano, ahora a los 5 minutos después de haber terminado mi ultimo registro me despido de todos ustedes y entiendo que yo soy el asesino por el cual empecé a comentar mi relato, antes de empezar a escribir esto ya sabia que yo estaba muerto pues no abría otro camino para poder solucionar lo que ya estaba echo, ahora morir será mi destino y contar los segundos en el infierno será mi eterno tormento me despido con nostalgia, tristeza y un poco de sufrimiento espero que hayan entendido lo difícil q es vivir con una fobia, sin recordar a Dios e internado en un hospital de olvidados enfermos.. Enfermos olvidados Quedan 3 minutos. E. J. Martínez